Por supuesto, no estoy diciendo en ningún momento que no se deba animar al aprendizaje y uso de estas lenguas. Todo lo contrario. Soy de los piensan que debe ser una de las funciones de las instituciones públicas aragonesas (patronatos, asociaciones, comarcas, institutos de estudios, etc.) como un bien cultural que hay que preservar, sobretodo en aquellos lugares donde tenga un desarrollo explícito en el día a día de sus gentes, pero no como obligación dentro del sistema educativo, en lugar de otros aprendizajes más significativos para el ciudadano, ya que el tiempo escolar es finito y no infinito, como se piensan algunos.
Detrás de esto hay una mera cuestión de necesidades fundamentales. Es decir, ¿qué es más fundamental para el ciudadano? Cuanto más generalizable sea el aprendizaje, más fundamental es, y por lo tanto habrá que darle más importancia en lo reglado. En lo complementario y en el tiempo libre, que cada uno que haga lo que más le entusiasme (a los niños o a las familias).
Por favor pensemos en el futuro de unos aragoneses libres, formados, activos y solidarios, y no en disfrazar propuestas sobre la lengua, en reivindicaciones nacionalistas para adoctrinar a las nuevas generaciones en la mezquindad de la parcelita.
José Antonio Julián
Maestro y aragonés.




